El vino

Desde los albores de la Historia el Vino nos acompaña en el Mediterráneo. En alguno de esos momentos iniciales, unos cuantos granos de uva debían quedar olvidados en un receptáculo cóncavo y su jugo se convirtió en un líquido de propiedades inesperadas para aquellos pioneros en el que descubrieron cualidades mágicas, seguramente por sus efectos. Los Griegos y los Romanos incluso le atribuyeron divinidades, tanto era el entusiasmo y respeto que profesaban al Vino.
Posteriormente, los grandes viajes históricos propiciaron el intercambio haciendo que nos llegaran al Mediterráneo productos de Tierras lejanas tal como tomates, patatas y muchos otros que hemos incorporado plenamente. Al mismo tiempo llevamos el Vino a otras culturas, en muchas ocasiones con fines religiosos. En nuestros días no es muy diferente, continuamos dando gran importancia al Vino. Aunque cotidianamente nos acompaña en las comidas a gran parte del la Humanidad, no deja de recibir nuestra atención y lo trabajamos muy cuidadosamente para obtener Vinos que se adecuen a cada ocasión. Alcanzamos así, nuestra complacencia y la de los que nos rodean en los momentos importantes de nuestras vidas.